Hello, darkness my old friend…

El pasado 24 de octubre, Día Internacional de las Bibliotecas Escolares, el Servicio de Formación del Profesorado de la Consejería de Educación del Principado de Asturias, en colaboración con la Facultad de Formación del Profesorado y Educación de la Universidad de Oviedo, organizamos una jornada dedicada a las bibliotecas escolares en torno a cuatro ejes que consideramos fundamentales: espacios, alfabetizaciones múltiples, formatos de lectura y redes de bibliotecas. Para la sesión matinal contamos con la ponencia marco de Daniel Cassany sobre laboratorio lector y tres charlas estilo TEC (Tecnología, Educación y Comunicación) por parte de Lara Meana, Rosa Piquín y Lucas Ramada sobre el centro escolar como biblioteca, la alfabetización mediática e informacional y la ficción digital, respectivamente. Para la sesión vespertina organizamos 4 espacios de experiencias de centros relacionadas con los cuatro ejes antes mencionados con 3 experiencias por espacio y 6 talleres relacionados principalmente con el fomento de la lectura y la biblioteca como espacio de creación. Y precisamente en este último bloque es donde tuvo lugar Los sonidos del silencio. Una experiencia de juego en la biblioteca.

La idea de esta actividad surgió de los muchos estereotipos que todavía perviven sobre la biblioteca y, fundamentalmente, la biblioteca escolar. Así, tomamos como eje principal de la actividad el silencio, ese elemento aparentemente connatural a un espacio que se supone de introspección y soledad entre la multitud. Alrededor del silencio construimos una experiencia colaborativa de escritura creativa en lucha contra el tiempo utilizando algunos como base el fantástico juego Untold de Hub Games (editado en España por Asmodee), acompañada por una banda sonora de canciones relacionadas con el silencio, que iba marcando el ritmo de la actividad y de la narración (playlist).

Nos ponemos en situación: un aula universitaria vacía en la que va entrando gente participante en la jornada y sentándose aleatoriamente en alguna de las 6 mesas disponibles, donde encuentran un tablero de juego con cinco tarjetas de acto boca abajo, una hoja de instrucciones, una hoja de personaje y una hoja de episodio.

Tablero de Untold
Estructura en 5 actos propuesta por el juego

«Bienvenidas a Los sonidos del silencio. En esta hora vais a crear una historia estructurada en 5 actos que debéis escribir en la hoja de juego, por detrás de las instrucciones. Únicamente hay una regla, no podéis hablar. Es lo que tienen las bibliotecas…»

Para facilitar el comienzo de juego, los grupos tienen varias herramientas a su disposición: dos juegos de Story Cubes (para compartir), las hojas de episodio y personaje (para contextualizar la narración antes de comenzar a escribir) y una selección de libros que pueden servir de inspiración (algo nuevo, algo viejo, algo conocido, algo desconocido; fantasía, ciencia-ficción, terror, aventuras; autoras y autores; novela y cómic… vamos, lo que podemos encontrar en una biblioteca escolar normal):

  • Cline, Ernest. Ready Player One
  • Dumas, Alejandro. Los tres mosqueteros
  • Ende, Michael. La historia interminable
  • Le Guin, Ursula K. Los desposeídos
  • Martin, George R. R. Sueño del Fevre (cómic)
  • Tepper, Sheri S. La puerta al país de las mujeres
  • Zimmer Bradley, Marion. La antorcha

«Dentro vídeo»

Se hace el silencio. Sepulcral. Pasan rápidamente las instrucciones y empieza la cuenta atrás: «Hello darkness, my old friend. I’ve come to talk with you again…». Cada grupo levanta su carta de «Un peligroso dilema» y da comienzo el desafío. Las estrategias de comunicación no oral son variadas: papel compartido, señas, grupos de whatsapp, modos híbridos. Primeras risas que se convierten en carcajadas. Se alcanzan los primeros acuerdos para hacer avanzar la historia en una silenciosa democracia grupal. Alguien se levanta a consultar los libros y se lleva a su mesa La historia interminable. Se oyen dados caer.

En general, los miembros del grupo no se conocen entre sí (era una parte específica del diseño), lo que genera dinámicas interpersonales muy interesantes, silencio mediante. Y no solo para la experiencia en sí misma. Se levanta la carta de «La trama se complica». La cuenta atrás avanza inexorable. Suena Leyla Blue, «But you don’t know a single thing, Cause I’m screaming in silence…». Empiezan los nervios, pasa el tiempo, las historias se complican. «Un combate heroico». Se palpa la tensión. Llega Marshmello con su «Silence», alguien murmura la canción. La música gana en velocidad. Portishead, Delerium. «La verdad revelada». Vamos cerrando las historias. Caras de concentración. «El duelo final». Disturbed martillea con su desgarradora versión del «Sounds of silence» de Simon y Garfunkel. Terminamos como empezamos. Pero no. Los sonidos del silencio son diferentes, la experiencia es intensa. ¡Qué duro es el silencio!

Recogemos sin tiempo para compartir las historias. El tiempo nos apremia. Llega el segundo grupo. Comenzamos de nuevo. «Hello darkness, my old friend…»